viernes, 17 de noviembre de 2017

HISTORIETISTAS ALCOHÓLICOS, por Monte Beauchamp y John Petrie (1 DE 2)

Historietistas, ¿un grupo jovial? ¡Bah! ¡Mejor ni creerlo! Aquí tenemos algunos casos recuperados de nuestros archivos...

HISTORIETISTAS ALCOHOLICOS

Por Monte Beauchamp y John Petrie para Blab! nº 6, 1991. Traducción: Frog2000.

Ilustraciones de Daniel Gillespie Clowes.

"Como he dicho, lo tenía claro. Cada pensamiento me llevaba al hogar. Cada pensamiento, en su pequeña jaula, se había agachado y estaba vestido listo para largarse como prisioneros a medianoche, esperando la fuga. Y cada pensamiento era una visión, refulgente... nítida, inconfundible. Mi cerebro estaba iluminado por la blanca y clara luz del alcohol. John Barleycorn era un verdadero fanático de la verdad ... y yo era su portavoz."

-Jack London, de "John Barleycorn, las memorias alcohólicas"

Los tipos creativos llevamos empleando el alcohol para convocar a esa vieja musa ilusoria desde antes de la época de Baco. Mientras los místicos, los genios y el resto de variados cowboys cósmicos abusan de sustancias simplemente para ver a Dios, a nosotros también nos gustaría que este nos contase una historia, o nos hiciese un dibujo... preferiblemente a tiempo para cumplir con los plazos que llevamos meses ignorando.

Los desagües de la historia de las artes y las letras están repletos de los cadáveres causados por las casualidades artísticas, muerte cerebral, hígados hinchados del tamaño de balones medicinales, suicidio... y todo porque la poderosa musa finalmente encuentra a un baboso y balbuceante borracho meado como pobre compañero de juerga.

De hecho, el propio compañerismo puede ser uno de los problemas. La mayoría de los artistas trabajan en dolorosa reclusión, arrojando sus neuróticas confesiones sobre el lienzo. En santuarios tan húmedos y silenciosos, a menudo Jack Daniels puede ser mejor compañía que ninguna compañía en absoluto.

En el campo de los cómics las cosas todavía son peores. Hay que acatar reglas fascistas de cadena de montaje. Y para la mayoría de los artistas, la paga no es que sea precisamente principesca. Así que te puedes encontrar a un brillante talento como Wally Wood, reconocido internacionalmente, desbordado por los fanboys pero incapaz de pagar el alquiler.

Lo que sigue se podría llamar "Un retrato del artista como un degenerado borrachín". O si lo prefieres, "indigentes en Marvel y E.C."

Y dado que amamos algo la uva (y consideramos que los programas de 12 pasos simplemente son otra adicción), no deberías interpretar esto como una fábula moral, sino tan sólo como una nota al pie de la historia de los cómics.

PRIMER CASO DE ESTUDIO: BOB WOOD

No es que Bob Wood fuese un artista de talento excepcional. De hecho, si lo comparamos con un artista comercial de habilidades moderadas, es probable que lo pudiésemos considerar un mercenario, uno de los muchos que encontraron refugio de la tormenta en la cursi industria del cómic de la década de los cuarenta. Era una industria donde los sueldos eran míseros, se echaban muchas horas, el ambiente de trabajo era deprimente, y en el mejor de los casos la mayoría del producto generado era de mala calidad.

Sin embargo, aún con todas esas malas cartas en su contra, Wood logró hacerse un nombre en este rincón de las publicaciones estadounidenses. Sin embargo, hay que recordar que producía su obra para un medio editado a cuatro colores, aunque el que le dio más fama fue el color rojo sangre, resultado de un homicidio particularmente espeluznante.

Wood estaba considerado un dibujante poco talentoso incluso por sus propios compañeros. En 1942 abandonó sabiamente ese papel en favor de un puesto editorial como asistente del dibujante y guionista Charles Biro en "Crime Does Not Pay", el primer cómic mensual centrado principalmente en casos de crímenes auténticos.

Según el informe, fue en un bar de Broadway donde Biro, con gran energía, le habló a Wood sobre sus planes para realizar este innovador proyecto. La sinergia creativa de los dos neoyorquinos les llevó a ser partícipes de una asociación que duró más de una década y le hizo ganar un buen fajo de billetes a su editor, Lev Gleason.

La idea original de Biro se convirtió en un éxito inmediato al tocar alguna oscura y receptiva nota en el público estadounidense (además de ofrecer una refrescante alternativa a los cómics de superhéroes que entonces saturaban los quioscos.) Tal vez el embriagador y dulce aroma del éxito se convirtiese en intoxicante para el por lo general tímido Wood (que ya poseía una intensa pasión por el alcohol, aunque ahora empezaba a ser de importancia. De mucha importancia.)

Por supuesto, el éxito de "Crime Does Not Pay" engendró una avalancha de imitaciones. Con cada editor tratando de superar a la competencia, sus excesos crearon títulos cada vez más espeluznantes y gráficos. El resultado fue una investigación en 1954 de un subcomité del Senado que intentó vincular los comic books (en particular los crueles títulos sobre crímenes) con el aumento de la delincuencia juvenil en la posguerra. Pronto unos cuántos paquetes de cómics empezaron a ser rechazados por los quioscos. Los distribuidores finalmente se olvidaron de repartir los cómics más populares del género. Sin acceso al mercado, los cómics sobre crímenes empezaron a fracasar y luego desaparecieron. Sin trabajo (y sin suerte), la vida de Wood cayó en barrena.

Su único medio de vida en 1958 era como sórdido dibujante para revistas de trazo grueso. ¡La ingesta de uva de Wood tuvo que dispararse justo entonces! Su vida dio un giro decisivo a peor. A finales del verano de ese año, Wood entró en un taxi de sopetón y le dijo al conductor: "Me he metido en un problema terrible. Voy a dormir un par de horas y luego me voy a tirar al río".

Asumiendo que era la habitual conversación casual en el taxi, el conductor le respondió: "¿Ah, sí? ¿Qué ha pasado? ¿Es que has matado a alguien?" A lo que Wood replicó: "Sí, he matado a una mujer que me estaba haciendo pasar un mal momento en la habitación 91 del Hotel Irving. ¿Por qué no llamas a alguien de un periódico y te ganas unos dólares?" Después de dejar a Wood en el Regina Residence Hotel de Greenwich Village, el taxista fue directamente a la policía (que fue directamente al hotel donde estaba alojado Wood). Allí se encontraron con que un hombre que se ajustaba a la descripción de Wood se había registrado bajo el nombre de Roger Turner. La policía entró en la habitación y encontró a Wood en calzoncillos, con la ropa cubierta con tanta sangre que el gerente del hotel tuvo que pedir prestado un par de pantalones para él. Los policías entraron en la habitación 91 del Hotel Irving y encontraron el cadáver sin vida de la mujer, maltratado y ensangrentado, entre un mar de botellas de whisky vacías. Mientras tanto, en la Central de Polícia Wood daba todo tipo de detalles. "Perdí la cabeza", dijo como alucinado. "¡Me lo estaba haciendo pasar realmente mal!" Más tarde, el Juez estableció que el espeluznante crimen de Wood se cometió después de una borrachera de once días. Wood se volvió completamente loco y luego golpeó a su amante con una plancha eléctrica hasta matarla. Después de ver las fotografías de la policía de un Wood de 41 años completamente borracho, un reportero del Daily News escribió que parecía "un dibujo de un delincuente enjaulado de los que se publicaban en la revista "Crime Does Not Pay" que el delincuente editó una vez". Extrañamente, Wood solo fue sentenciado a cuatro o cinco años en Sing Sing acusado de homicidio en primer grado. Tal y como el juez le explicó a Wood: "me parece que por su forma de beber, usted y la fallecida son personas mentalmente enfermas, y el informe de libertad condicional me indica que este episodio fue un estallido de alcoholismo e intoxicación". Wood fue liberado de la trena después de apenas tres años, pero nunca fue capaz de encontrar el trabajo suficiente como para llegar de forma desahogada a fin de mes. Aproximadamente un año más tarde, aparantemente por culpa de una disputa por unos préstamos no pagados que solicitó mientras estaba en la cárcel, Wood fue asesinado y su cuerpo sin vida arrojado sin miramientos en la autopista Turnpike de New Jersey. ¡Por lo que es cierto, el crimen nunca beneficia a nadie!

SEGUNDO CASO DE ESTUDIO: BILL EVERETT 

El dibujante de cómics de la Golden Age, Bill Everett, se encontraba en una posición mucho mejor que Bob Wood. Era al menos tan creativo y talentoso como el resto de sus compañeros. Desafortunadamente, compartió la obsesión de Wood por el alcohol, un mono subido en su espalda que nunca podría sacudir por completo. A lo largo de los años arrasó lentamente su cuerpo y finalmente terminó por consumirle: espiritual, emocional y físicamente. 

Nacido en 1917, Everett abandonó el instituto y la Escuela de Arte, y comenzó su carrera en la industria del cómic por accidente. Después de dejar el mundo de la publicidad en Chicago se trasladó a Nueva York, donde el joven Everett estaba listo para agarrar a la ciudad por los tobillos y sacudirla para que cayesen todos los shekels de sus bolsillos. En cambio, terminó en las oficinas del paro, buscando desesperado un trabajo de cualquier tipo. A instancias de un amigo, decidió intentar dibujar cómics. Everett se desempeñó bastante bien en lo que entonces era una incipiente industria. Creó una variedad de coloridos personajes como Amazing Man, The Fin, Hydroman, y -el más notorio- el Príncipe Namor, The Submariner, cuyas aventuras todavía siguen apareciendo bajo el sello Marvel unos 50 años después de su creación. A diferencia de la mayoría de los trabajadores habituales del cómic, que simplemente sirven como engranajes en la maquinaria de la gigantesca cadena de ensamblaje editorial, Everett era un extraña ave, un talento verdaderamente versátil cuya capacidad llegaba mucho más allá de cumplir un solo papel. Al mismo tiempo, era un narrador imaginativo y un gran entintador con un estilo afilado y reconocible. Y a pesar de que sobresalía y se las arreglaba para hipnotizar a sus lectores, Everett nunca se tomó en serio el medio. "En realidad, no me interesaba en absoluto", proclamó una vez sin rodeos. "Me convencieron de que estaría bien trabajar en él". Al reflexionar sobre el momento en que conoció a esta leyenda de los cómics, el autor de la revista Raw, Kim Deitch, recuerda: "Everett era un tipo muy agradable. Era extremadamente servicial y se desvivía por animarte y hablar contigo sobre el negocio. Es otro de los casos de un tío con un grave problema con la bebida, tanto que se interpuso en su camino para poder convertirse en uno de los mejores artistas y guionistas del negocio. Everett era un alcohólico y eso es lo que terminó con él. Una vez casi consiguió salvarse, pero volvió al vicio y eso le terminó debilitando". El 27 de febrero de 1973, Bill Everett se jugó la última mano y murió sobre la mesa de operaciones. Su muerte no fue tan dramática como la de Bob Wood (Everett murió por complicaciones que surgieron durante una cirugía a corazón abierto), pero no fue menos definitiva.

(Finalizará)

jueves, 16 de noviembre de 2017

LOST IN TRANSLATION: MÁS ALLÁ DE LA SIMPLE ACCIÓN, LA LEYENDA DE KAMUI, por Bill Randall (1 de 3)

Artículo de Bill Randall para The Comics Journal nº 227 (2000). Traducción: Frog2000.

Tanto el cowboy como el samurái tienen mucho que decir sobre las culturas que los han engendrado. Los dos provienen de géneros literarios que revelan profundas tendencias subyacentes sobre cómo estas culturas son capaces de reflexionar sobre lo que son. En los Estados Unidos, artistas como John Ford y Cormac McCarthy han utilizado tiroteos y ladrones de ganado para descubrir el individualismo feroz prioritario en la imagen que tienen los estadounidenses de sí mismos. En Japón no es muy diferente: las historias de samuráis y ninjas aprovechan los rudimentos feudales residentes en las infraestructuras de la sociedad para configurar un punto de referencia universal para los ciudadanos que forman parte de la cultura, siendo capaz de absorberlos mucho más que los referentes de los occidentales estadounidenses. El Bushido, el código de honor del samurái, se ha adaptado para todo, desde la Segunda Guerra Mundial hasta las prácticas empresariales actuales. Esto ha proporcionado una base fecunda para los artistas del género. De entre todas las épocas, la más conocida son los cincuenta, cuando Akira Kurosawa estuvo rodando películas de forma habitual sobre el tema. Una década después, otro artista de primera fila empezó a utilizar el medio de una forma bastante diferente. En las páginas del legendario y avantgarde magazine manga GARO, el autor Sanpei Shirato creó una historieta que no solo revitalizó el género, sino que añadió gasolina al entonces incendiario movimiento estudiantil.

Era la época más adecuada para el renacimiento del género, porque los sesenta en Japón supusieron una era de grandes cambios en las estructuras de poder y culturales, mucho más que en los Estados Unidos. En el país oriental gran parte de la contienda fue resultado del activismo marxista. El marxismo impregnó la vida intelectual japonesa durante los sesenta, y aún sigue figurando en el pensamiento y la política nacionales. Incluso hoy, el Partido Comunista de Japón (JCP) tiene sitio en la Dieta Nacional. Para comprender la extensión del pensamiento marxista en Japón, basta con mirar al actual rey indiscutido de su mundo cinematográfico, Hayao Miyazaki. Más conocido como el director de la película japonesa más exitosa desde el punto de vista financiero, Mononoke Hime (La Princesa Mononoke), de 1997, Miyazaki desempeñó un papel fundamental en la unión de animadores del estudio de cine Toei Doga durante los cincuenta y sesenta. Además, alguna vez ha comentado que su trabajo en "Nausicaä del valle del viento" (disponible en seis tomos por Planeta) narra su desilusión y su total desaprobación de la ideología marxista. El manga llegó a su finalización en 1994.

Para alguien de la estatura cultural de Miyazaki (en 1993 incluso fue presentado junto a Kurosawa en un programa especial de entrevistas en Nihon TV), mantener públicamente durante mucho tiempo las creencias marxistas demuestra claramente su grado de aceptación en Japón. Quizás la mejor analogía con un estadounidense podría ser imaginarse a Stephen Spielberg deshaciéndose de su copia de Das Kapital.
Claramente, Japón no sufrió ni a Joseph McCarthy ni el Temor Rojo. De hecho, durante la Segunda Guerra Mundial muchos marxistas fueron héroes. El PCJ fue uno de los pocos que denunció públicamente las agresiones imperiales de Japón, una postura que llevó a muchos de ellos a la cárcel. Después de la devastación de la guerra, la posición del PCJ atrajo a jóvenes estudiantes idealistas que se oponían al imperialismo y el nacionalismo. Además, el PCJ llevaba asociado desde hacía tiempo con movimientos estudiantiles como el Shinjinkai o "New Man Society", un grupo que empezó en 1918, muchos de cuyos miembros ascendieron a posiciones influyentes en el PCJ. Por lo tanto, los movimientos estudiantiles se centraron en las reformas sociales, a menudo relacionadas con el trabajo. De hecho, la inquietud estudiantil a lo largo de los años 1920 y 1930 principalmente residía en las preocupaciones laborales: un graduado universitario en 1930 tenía menos del 50 por ciento de posibilidades de encontrar trabajo en comparación con el 81% de 1923. Los estudiantes se fijaron en las promesas realizadas por el sistema universitario sobre el estilo de vida seguro, y se rebelaron cuando dichas promesas fracasaron. Las perspectivas en la situación de posguerra eran peores. El sistema universitario se había vuelto obsoleto y corrupto, plagado de profesores incompetentes y dificultades financieras. Los grupos marxistas de largo recorrido proporcionaron una salida para las crecientes frustraciones. El erudito Henry DeWitt Smith señala que las actuaciones de estos grupos entre los años 20 y los 60 mantuvieron una consistencia asombrosa. Por lo tanto, la mezcla de rebelión juvenil y las teorías contra el sistema establecido fueron fermentado largamente a lo largo de los sesenta.

Esta mezcla pronto se volvió volátil. La primera gran revuelta estudiantil contra las autoridades estalló en 1960, cuando la Zengakuren (Federación de estudiantes de todo Japón) encabezó una protesta contra la renovación del Tratado de San Francisco o Tratado de Paz de San Francisco entre las Fuerzas Aliadas y Japón de 1951. La protesta evolucionó en batallas callejeras contra la policía. Esta tensión continuó durante los sesenta hasta que finalmente detonó en el año lectivo de 1968-1969. En junio de 1968, una huelga por las reformas en el sistema interno de la Facultad de Medicina cerró la universidad y los estudiantes se atrincheraron en los edificios. Pronto empezaron las huelgas por todo el país: de las 110 Universidades en huelga, 65 no lograron una resolución hasta finales de año.

(Continuará)

Notas de: "University upheavals of 1968-69", Henry DeWitt II Smith, de "Kodansha Encyclopedia of Japan", "Japan´s First Student Radicals" (Harvard University Press), de Henry DeWitt II Smith.

martes, 14 de noviembre de 2017

BRAINPOWERED (y 36): COSAS ONLINE QUE ME PONEN ENFERMO, por Warren Ellis

Hoy, las cosas de las que estoy harto:

RSS. Ese super-poder geek de ser capaz de recopilar en una sola ventana las entradas más recientes de docenas de blogs, todas con los mismos gags recocinados sobre el peso de Michael Moore. Cantemos un salve, la próxima iteración del sistema operativo Apple va a contener una cosa para RSS. Mira, cuando Bill Gates dijo algo sobre comenzar un blog, todos asumieron que los blogs debían estar empezando a desfallecer. Pero cuando una corporación que se asocia con la repugnante Pepsi para hacer que la gente se trague lo último de Britney Spears asegura que está trabajando en una especie de habilitador de RSS, de repente los cánticos angélicales se pueden escuchar por todas partes. ¿Cuándo empezó a ser tan difícil entrar en un sitio web?

Blogs con el sufijo -pundit [experto] en el título. Deberían cambiarlo cuanto antes por wankerinbasement [pajero en el sótano]. No solo se trata de una palabra horrible que insinúa que alguien es un idiota con opiniones desinformadas sobre todo, sino que francamente, si tuviesen algún tipo de opinión útil sobre algo, tendrían un verdadero trabajo de mierda donde ofrecerla.

Blogs como herramienta de "democracia emergente". Funcionó bien para la campaña de Dean en Estados Unidos, ¿no? Aparentemente, la democracia emergente significa que siete mujeres con enormes anteojos y vestidas con estampados florales de nailon de 1974 harán aparición allí donde quiera que tengas tu próximo compromiso para dar una charla. Significa pagar por un ordenador y una conexión a la red, y a menudo una web, y llamarlo libertad de expresión. Escucha, la libertad de expresión es ese lugar de Westminster que se llama Speaker's Corner donde la gente se puede parar un rato para despotricar sobre cualquier cosa que les guste. Recibir una factura por transmitir lo que se te pasa por la cabeza amortiguada por tu televisor se llama dinero tirado a la basura. Usar tu dinero para decirle a cualquiera que los hospitales deberían empezar a competir por su trozo del pastel y que las escuelas no necesitan calefacción se llama Mira A Ese Puto Loco De La Esquina.

"Cultura libre". O personas con trabajos asalariados que me dicen que no debería tener el derecho de poseer y controlar mis ideas y propiedades creativas, y que tampoco puedo decidir que se transmitan de la forma que a mí me parezca. Coge y gánate la vida únicamente con tu propia imaginación durante diez años y luego vuelves y hablas conmigo. Y quítate las legañas. O ve y diseña tu propia casa y hazte responsable de ella con tu dinero y el sudor de tu frente, y yo cogeré y me iré a vivir en ella. ¿Lo pillas? Lárgate bien lejos.

El personal de los bares suele quejarse de que el tabaquismo pasivo representa un riesgo para su salud. Así que tu trabajo es engatusar a los clientes para que consuman sabrosos venenos, disolver disputas, embotellar líquidos, limpiar el veneno derramado, inhalar las enfermedades de los viejos mientras gritan que les administres más cerveza sin receta, lidiar con una docena de diferentes tipos de agresiones físicas, ¿pero es el tabaquismo pasivo una amenaza para tu salud? No necesitas nuevas leyes, necesitas nuevo curro. (No, esto no tiene nada que ver con la red. A callar.)

Hippies. (También tenía que decir algo que contentase a todo el mundo.)

-Warren (en algún momento de 2002-2004)

lunes, 13 de noviembre de 2017

BRAINPOWERED 35: UNA SUCIA COLECCIÓN DE COSAS, por Warren Ellis

Tareas pendientes: aplastar un insignificante humano

Llevo tiempo sin actualizar la columna. Muy mal. El motivo es que estoy intentando planificar para el próximo año una serie de novelas gráficas de 48 páginas. Por lo que mis pensamientos son poco coherentes. Como un escasamente elaborado bukkake del córtex.

He podido escuchar la mitad de una grabación pirata de uno de los conciertos de regreso de los Pixies. Me complace informar que estos viejos mamones todavía lo tienen. Es tan crudo y hermoso como el EP "Come On Pilgrim". Incluso aunque toquen "U-Mass", que me sigue pareciendo horrible. Pero escuchar nuevamente "Wave Of Mutilation" y "Levitate Me" es maravilloso. Deberían poner "Levitate Me" en mi funeral. Eso significa que soy oficialmente del grupo demográfico VH-1. Puede que mi funeral se celebre antes de lo que pensáis.

La relación amorosa con la música islandesa ha continuado con el nuevo single de Mum titulado "Nightly Cares". Frágil y encantador, un regreso al tono del primer álbum. ¿Todavía los llamamos álbumes? ¿O solo lo hacen los usuarios de VH-1? Si los llamo álbumes, ¿tendré entonces que llamar a las canciones "pistas" o "cortes"? ¿Debería denominar "fraseos" a los acordes de guitarra? Parece un tanto confuso. La verdad es que no soy capaz de funcionar bien con los 36 cumplidos. El nuevo de Mum lo he pillado gracias a Scott Booker, mánager de los Flaming Lips. También me ha enviado algo de ellos. (¿Has escuchado lo último de los Chemical Brothers?) Y lo nuevo de Devendra Banhart. Necesito ponerme con todo este fin de semana. En el periódico de la mañana, Momus le daba a Banhart una irónica patada en la entrepierna. He donado cinco dólares para poder descargarme un montón de cosas de Momus. Anoche me escuché su premezcla de "Spooky Kabuki" y luego tuve un sueño en el que aparecía en un programa musical con temática de Mishima y el ALL THAT JAZZ de Bob Fosse entre medias. Si, es posible que se me esté yendo la olla.

¿Se le podría denominar álbum si solo son un montón de mp3 descargados?

El libro de Paul DiFilippo, A MOUTHFUL OF TONGUES, me parece absolutamente deforme. Es como un compendio de sexo grupal entre George Batailles, Samuel Delany y HP Lovecraft. Y encima se las arregla para sacarles el jugo a todos y convertirlo en algo crónico. Es extremadamente sucio. Te gustará.

Si las autoridades sanitarias de California se salen con la suya, el semen se terminará convirtiendo en una sustancia controlada. Me parece muy divertido. Fijémonos cómo Florida se convierte en el Valle del Porno. En ese sentido ya es han empezado a montar exitosas operaciones de "porno realidad". El tráfico de mi blog, diepunyhumans.com, aumentó considerablemente en cuanto empecé a recopilar información sobre el brote del virus de la inmunodeficiencia humana. Miles de fanáticos de la pornografía fueron arrastrados hasta mi web por Google, solo para encontrarse con la noticia sobre un tipo que se le fue la cabeza después de consumir butano, se cortó los dedos de los pies y empezó a freírlos para hacerse un sándwich caliente. Luego ofreció las sobras a la policía y a los médicos que habían acudido. Tal como era de esperar, afirmó que sabían a pollo.

Eso es lo que se dice.

-Warren (en algún momento de 2002-2004)

viernes, 10 de noviembre de 2017

BRAINPOWERED 34: MONETIZANDO LOS MÁRGENES, por Warren Ellis

Por lo que... micro-radiodifusión. Testar a las tribus. ¿Qué hay después?

Conozco a mucha gente que regala su material con la esperanza de que el público que lo quiera se lo compre más tarde como un objeto, un CD de datos. Por supuesto, si tienes un grabador de CD, un contrato discográfico, un editor, lo que sea, podría funcionar bastante bien. Pero vender bits, mp3, un PDF, un archivo Flash, una secuencia GIF, es diferente.

Cuando se utiliza una tarjeta de crédito en la web siempre se llega a un vacilante punto crucial. No es un clic y ya está, es dinero real, sugiere una compra significativa y configurar un perfil puede ser un verdadero dolor en el culo, incluso a pesar de intermediarios como CCBill. Esta es la razón por la cual Nicholas Negroponte gastase la década de los noventa hablando sobre micropagos y el motivo de que Scott McCloud retomase el estandarte. Gastar rápidamente pequeñas cantidades de dinero te hace dudar mucho menos. PayPal fue un paso en esa dirección: un banco de internet rápido y sencillo. Si no vives en Estados Unidos es una cerdada, pero resulta factible, y probablemente sea más fácil que pagar con tu tarjeta de crédito. eBay ha hecho mucho para popularizar PayPal. LiveJournal, siempre muy consciente de su demografía masiva de menos de treinta años, hizo que su sistema de pago amistoso con el sistema de PayPal fuese veloz.

Magnatune es una discográfica que utiliza PayPal. Desde su web se puede descargar música. ¿Te gusta algo de su catálogo? Compra uno de sus álbumes en mp3 con PayPal. Es un sistema que puede llevar a lo obvio: que la gente se lo descargue y lo meta en KaZaA, o lo comprima y lo comparta por Bit Torrent. ¿Pero sabes qué? Son bandas de las que nadie había oído hablar antes. No creo que las puedas encontrar en un servicio P2P a no ser que sea de forma accidental. Tampoco es que te vayas a poner a buscarlas, ya que ni siquiera te sabes sus malditos nombres. Joder, incluso aunque decidas que te gustan, pero que no quieres pagar por escucharlas, no va a haber gente suficiente compartiéndolas en P2P para que puedas bajar sus discos cuando te plazca (si es que lo haces). Para Magnatune es un riesgo calculado, y hasta parece probable que funcione como un letrero de neón sobre sus productos.

PayPal nos lleva a BitPass, que podría ser el camino que tenemos que enfilar en el futuro. BitPass permite comprar un token con un sistema PayPal de un único paso, y ese token permite fraccionar el valor total de algo en micropagos. De nuevo, los procedimientos para hacerlos son veloces. Haces clic y le das a Patrick Farley veinticinco centavos para poder leer el último capítulo de su enloquecido anime bíblico APOCAMON, the book of revelations.

Veinticinco centavos. En este momento, en Gran Bretaña eso supone trece peniques.

Si Patrick Farley tuviese una comunidad online bien administrada detrás, todos conocerían ya su nombre. Porque creo que (actualmente) ese es el siguiente paso. No creo que ninguna de estas cosas se empiece a conocer por el boca a boca, o como se llame la versión de internet. No sé, igual es palabra de clickeo. Con esto volvemos a aquello de las "tribus del gusto" de Josh. No son grupos de fans: simplemente es la capacidad de la red para permitir que las personas con estéticas compartidas puedan ponerse en contacto y cruzar datos. Este es el uso de las redes de amigos de amigos que me hizo enamorarme de Tribe.net: la capacidad de las personas para encontrar gustos comunes con otros usuarios y crear una cantidad ilimitada de pequeños foros de mensajes útiles donde conectarse.

La moneda de la web es la conversación. Es de lo que viven los bloggers acérrimos (contando entradas obsesivamente, escaneando estadísticas y revisando las visitas en cada entrada en Technorati.) En las artes comerciales, conversar supone dinero. Si nadie habla de algo, nadie lo compra. Y si nadie habla de lo tuyo, nunca nadie lo va a comprar. Pero si la gente empieza a hablar sobre ello, cada vez más gente empezará a comprarlo. Es de lo más sencillo. Lo difícil es conseguir que suceda.

Cuando apareció BitPass, mucha gente se puso agresivamente en contra. Algunos fueron ciegamente positivos. Tampoco es que hubiese muchas personas que afirmasen la única característica relevante: perfecto o no, FUNCIONA. Funciona y puede ayudar a la población creativa que utiliza internet. Funciona, y lo puedo usar para pagar productos artísticos muy fácilmente, en pequeños pagos. Y quiero poder pagar cómodamente por los productos artísticos porque eso significa que las personas van a poder seguir creando más arte.

-Warren (en algún momento entre 2002-2004)

miércoles, 8 de noviembre de 2017

BRAINPOWERED 33: CÁMARA EN MOVIMIENTO, por Warren Ellis

Moblog = weblog desde el móvil, un diario online creado mediante dispositivos móviles. Durante estos últimos años he llevado un diario electrónico llamado BAD SIGNAL (en su versión anterior era FROM THE DESK OF), al que iba enviando nuevas entradas desde todo el mundo. De hecho, esto lo estoy escribiendo en un Handspring Visor PDA habilitado para dispositivos móviles y equipado con un teclado plegable. Todavía no he encontrado un término viable para un moblog generado a partir de fotografías enviadas por correo electrónico y enviadas desde el teléfono móvil. Alguien lo intentó con el término fly mopho, he escuchado eso de mophoblog, incluso se puede hacer un flog de fotolog a través de fotolog.net. Algunos amigos y yo solemos utilizar futurephoneblog para divertirnos. Pero parece que el término que va a quedarse es Moblog.

Hay muchas formas de hacerlo. Yo utilizo dos sistemas. Para las fotos que funcionan mejor a tamaño completo utilizo un sistema gratuito que se llama Mfop2. Solo hay que renovar el archivo de la foto y enviarlo por correo electrónico al sistema Mfop2 con mi contraseña del correo electrónico. Mfop2 lee la contraseña, verifica mi configuración, vuelca la foto en un directorio seleccionado en mi web y hace que la foto se publique como una imagen online en mi blog, diepunyhumans.com. Funciona muy bien, pero por mi parte requiere un tutorial webmonkey certero (en el caso de mi DPH es la artista Charity Larrison) para que todos los widgets de código funcionen a la perfección. Mi cerebro es minúsculo y ya está lleno de basura inútil. No puedo embutirlo de cosas técnicas.

Hasta hace poco he estado utilizando para las fotos que se ven mejor en tamaño pequeño una segunda opción mucho más fácil. Textamerica, también gratis, te permite enviar fotos de correo electrónico o MMS a una dirección de correo electrónico seleccionada desde tu teléfono. La configuración de su web es rápida y sencilla, no necesitas cambiar el nombre de tus fotos y te puedes desconectar al instante. Textamerica cuenta con Google Ads discretos, por lo que me parece una excelente opción para empezar. También te suministra un poco de código que puedes pegar en tu sitio web para mostrar la imagen que acabas de enviar a tu página de Textamerica. Es una solución brillante y fácil.

El único problema de Textamerica es su acuerdo en el que se arroga ser el usuario final. Lo cual hace que cedas todos los derechos de tus fotografías a Textamerica, pero después de las quejas que han recibido, parecen haber modificado su postura:

"Textamerica.com y cualquier imagen y comentario de este sitio web están destinados únicamente al uso personal y no se pueden utilizar excepto por Textamerica.com con fines comerciales".

(Aparte de ese apartado de ya-sabes-jódete de: "Textamerica.com puede usar, vender y / o compartir con sus afiliados cualquier información que hayas provisto en este sitio web, incluyendo tu nombre, dirección de correo electrónico, pautas de utilización e imágenes y texto subidos. ")

El lenguaje titubeante me sigue pareciendo un problema. Quiero decir, es probable que a la mayoría de usuarios el acuerdo anterior de usuario final ("Todas las imágenes y comentarios publicados en Textamerica.com, independientemente de la fuente o el contenido, pasarán de inmediato a ser propiedad exclusiva de Liberation Management LLC") no les haya supuesto ningún problema. Pero después de haber hecho un libro de fotografía de bajo coste, y de, quizás, querer hacer otro algún día, para mí significa que cada foto que almaceno en Textamerica me resulta inútil.

La mayoría no se leen los acuerdos de usuario final. Todavía estoy probando los límites operativos de mi teléfono con cámara, por lo que la mayoría de las imágenes que estoy tomando no son muy útiles. Pero la idea es que me han quitado la opción de poder utilizarlas. Y en cuanto al libro, soy uno de los artistas invitados de la presentación de la próxima cámara SENT en Los Ángeles. Sigue sin gustarme el acuerdo: la ubicación de ese "excepto por Textamerica.com" es discutible, porque significa que solo Textamerica puede usar fotos almacenadas en su web con fines comerciales. La escritura legal debería ser quirúrgicamente precisa, y este me parece un lenguaje inexacto.

Sinceramente, no creo que Textamerica esté siendo malvada. Pero podrían haberlo pensado un poco más, especialmente después de que su EULA anterior fuese sometida a la autopsia de toda la web. (Lo que puede explicar por qué un fotógrafo de verdad como Steve Diet Goedde está enseñando sus imágenes realizadas con un teléfono en un LiveJournal).

Esta semana he cambiado a moblogUK, que se ejecuta bajo una licencia general Creative Commons basada en una ideología a veces conocida como copyleft. Básicamente, significa que puedo reproducir las fotos de la forma que prefiera, y todos los demás también pueden reproducirlas sin fines de lucro. Me parece una solución mucho, muchísimo mejor. Además, la funcionalidad y facilidad de uso es bastante similar a lo que ofrece Textamerica, con elementos adicionales como RSS (que solo es para los bastardos perezosos, pero a la gente parece gustarle).

Odiaría ver desaparecer Textamerica, porque creo que brindan un servicio excelente. Pero necesitan replantearse la forma en que llevan sus negocios. Y mientras tanto, como alguien que reside en Gran Bretaña, tengo ganas de quedarme en moblogUK. Una tontería, la verdad.

Me pregunto si habrá alguien que ya haya fotografiado modelos con un camphone.

- Warren (en algún momento de 2002-2004)

lunes, 6 de noviembre de 2017

BRAINPOWERED 32: MICRO-RADIODIFUSIÓN, por Warren Ellis

Los grandes medios americanos acaban de anunciar la última y oscura pequeña joya de su triple corona de la fatalidad para 2003. Para empezar, la industria de la música ha registrado una importante recesión. Luego, el negocio del cine ha informado sobre las reducidas cifras de visionado obtenidas a pesar del aumento de los precios de las entradas y algunos de los lanzamientos más costosos de la historia. Y ahora la cadena de televisión estadounidense ha revelado cierta reducción en las cifras de audiencia. Al parecer, esto último es lo suficientemente significativo como para que los anunciantes se reúnan para negociar una reducción en el coste de la publicidad. Dado que la televisión por cable es poco más que un sistema de distribución de publicidad, la gente está empezando a tener miedo. Hasta llegar a un punto en el que Jeff Zucker de la NBC ha sugerido lo que antes era tabú: tal vez haya demasiados trajeados involucrados en el proceso creativo enviando demasiadas órdenes conflictivas y en general orinándose en el agua potable.

Por un lado, la respuesta al problema de los grandes media parece deslumbrantemente obvio. El año 2003 fue espantoso para las artes populares mainstream. Incluso si siguiésemos el viejo y malhumorado dictamen de Theodore Sturgeon de que el noventa por ciento de todo es una basura, 2003 fue un año inusualmente malo.

Por otro, es muy posible que los medios no se hayan puesto al día con una realidad concreta de la condición humana: dos personas pueden no estar de acuerdo en qué constituye exactamente ese noventa por ciento de inutilidad. Ciertamente, algunas obras generarán un consenso más amplio que otras. Pero cuando gente por otra parte inteligente como el editor de Oni Press, Jamie Rich, escribe sobre el placer que obtuvo al escuchar el nuevo álbum de Britney Spears, sabes que tiene que haber más cosas en juego que mensajes subliminales o tumores inoperables.

(Por el momento, estamos ignorando el hecho de que aunque Jamie tenga un gusto musical deplorable, en un abrir y cerrar de ojos puede ser capaz de disfrazarse con las orejas de gato y el lápiz de labios de Laurenn McCubbin.)

(Hola, Jamie.)

El arte no tiene un valor absoluto intrínseco. El arte es una experiencia puramente subjetiva. Que un año se pueda caracterizar como malo para las artes populares, por lo tanto, podría parecer formar parte de mi estupidez intolerante habitual. Pero también ha sido un año sin un consenso popular masivo.

Últimamente, los comentaristas y críticos están planteando muchas alabanzas a "los buenos viejos tiempos". Aquellos días en los que la mayoría compartíamos la experiencia de ver un solo programa de televisión o escuchar una sola canción. Los días en los que, esencialmente, existía una cultura popular homogénea. Es cierto que en Gran Bretaña fueron los días de dos, tres o cuatro canales de televisión. De cuatro emisoras de radio. De cines con solo una o dos pantallas. Y por supuesto, los días previos a Internet.

Después de la explosión digital en los medios (y también, aquí, hay que hablar sobre la desregulación de la radio), no necesariamente tienes que, por ejemplo, encender la radio a las 10 de la mañana para escuchar la música que te gusta. De hecho, si por lo general la enciendes para escuchar a John Peel a las 10, puedes ponerte a hacer cualquier otra cosa, porque podrás acceder al día siguiente al mismo programa mediante la página web de la BBC. Además, durante la mayor parte del tiempo podrás encontrar programas completos de lo que más te gusta en cualquier medio. Mientras estoy escribiendo este texto en el pub, ¡mi novia está justo enfrente, en el hogar, escuchando la emisora del Kerrang! Hace quince años tenías que esperar hasta el sábado por la noche para poder tragarte dos horas de esa mierda en el programa de Tommy Vance de Radio 1.

Sucesivamente, esto se denomina búsqueda de audiencia, difusión selectiva y micro-radiodifusión. Es una forma de arreglárselas para evitar las tácticas habituales de difusión u transmitir una única forma de contenido. Es lo que se está cargando a los grandes medios. La multiplicidad de canales y pantallas significa que, en teoría, puedes encontrar lo que te apetece, no lo que te ofrecen. Los errores de los grandes medios subyacen en que siguen incidiendo en los viejos valores que argumentan que el público acepta lo que le ofrecen y no le queda más remedio que le guste o no.

Ya no es así. Y por eso estamos enfilando un millón de direcciones diferentes, siguiendo los dictados de nuestro propio conjunto único de intereses. El antiguo bloque consensuado se está dividiendo y ha empezado a compartir un centenar de canales, dos docenas de emisoras de radio, una docena de películas que el multiplex sirve cada semana, por no hablar de la amplia gama de productos distribuidos por Internet.

Y no necesariamente estoy hablando de descargas que violen los derechos de autor. No me convencen las cifras de pérdida de ganancias por descargas ilegales enarboladas por los grandes medios. Anoche entré en el KaZa en plan experimento, y me informó que había conectadas tres millones de personas. Pero francamente, a menos que cada uno de ellos descargue PAYCHECK o lo que sea, los números no se sostienen. Y de hecho, la naturaleza humana dicta que no es así. Echa un vistazo a BitTorrent: yo pago mi tarifa de conexión, así que he pagado por la programación de la BBC, por lo que no me siento mal por pillar episodios de SPOOKS u otras cosas que me haya perdido en BBC1 o BBC2. En el mejor de los casos, las descargas más populares arrojan cifras de 200 personas descargando en un momento dado, y los archivos BitTorrent suelen desaparecer después de una semana porque la gente deja de alimentarlos.

La audiencia masiva se está dividiendo en conjuntos más pequeños, y más allá de eso, se está subdividiendo en lo que el Dr. Joshua Ellis (sin relación) denomina "tribus del gusto": personas cuyo estatus grupal se define por su particular aprehensión cultural. Donde uno dice: yo soy e interactúo con esta persona sobre la base de que compartimos gustos. No es que todos intercambiemos notas sobre Star Trek en plan fan, sino que compartimos una esfera cultural. Estas actitudes generan y definen una comunidad libre propia rematada por la comunicación cultural. Y gracias a la red, las tribus del gusto no tienen fronteras. Como TiVO y RSS nos permiten construir canales de contenido personalizados, y las tribus de gustos emergentes comienzan a utilizarlos para pasarse contenido mientras siguen ampliando la capacidad de sus microprocesadores, es posible ver cómo se empiezan a formar los componentes básicos de un sistema de transferencia. A finales de año estuve un rato escribiendo una biblia para un pequeño sello discográfico que les permitiría construir una comunidad activa online como soporte de su música, impulsada por los primeros lanzamientos en mp3 y la transmisión de audio online. Hablaba directamente sobre la nueva condición de los medios: una audiencia que puede y seleccionará su cultura a partir de muchos cientos de flujos diferentes y que se convertirá en tribal. Incluso si 2003 no hubiese sido el año en que se desplomaron los grandes medios, ciertamente fue el año en que su tenaza se empezó a aflojar. Incluso aunque no seas productor de contenido, tienes disponibles online las herramientas para sacar la verdad a la luz, y no están mejor representadas que en uno de los principios de un documento de 1980 que he estado leyendo últimamente, The Rozz-Tox Manifesto: "Si quieres mejores medios, coge y empieza a hacerlos". 

-Warren (en algún momento entre 2002-2004.)